Sobre mí
Mesanza es el apellido de mi abuela materna, mi “güelina”, originaria de Mieres, en la cuenca minera asturiana.
Ella me enseñó que las cosas más importantes de la vida se hacen con las manos.
Con las manos se cocina, se cose, se cuida, se arregla, se acaricia, se consuela. También se crea. Se transforma lo que tenemos delante en algo nuevo.
De ella heredé también una manera de entender el hacer: sin prisa, con tiempo, dedicación y cuidado. Como las cosas que se cocinan a fuego lento.
Nací en Asturias, pero crecí en mi Bierzo lindo, rodeada de montañas que abandoné hace ya más años de los que me gustaría. Hoy vivo en Barcelona, aunque una parte de mí sigue en la “tierrina”.

De ese vínculo con el territorio, de la distancia y de la memoria nace este proyecto de creación.
Cada tapiz es una forma de guardar algo.
Del mismo modo que un libro conserva palabras para que una historia pueda permanecer, el tapiz encapsula una emoción, un recuerdo, un paisaje, una experiencia.
Aprendí a leer antes de ir a la escuela y llevo más de veinte años trabajando como bibliotecaria. Siempre he estado rodeada de historias, de palabras y de memoria.
Quizá no sea casualidad que las palabras texto y tejer compartan una misma raíz: del latín texere, que significa entrelazar, trenzar, construir.
Un texto entrelaza palabras para construir una historia. Un telar entrelaza hilos para construir una trama.
Durante años he trabajado con historias escritas.
Ahora también las cuento con lana, color y materia.